Tamar Cohen y Nuria Santiago, ganadoras de la XX edición de los premios El Barco de Vapor y Gran Angular

El 7 de julio de 2015, La Fundación SM y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) dieron a conocer, en el Centro Cultural Elena Garro, a las ganadoras de la XX edición de los premios El Barco de Vapor y Gran Angular. La presentación corrió a cargo del escritor Francisco Hinojosa, quien entregó el premio Barco de Vapor, y del también escritor Alberto Chimal, encargado de anunciar a la ganadora del premio Gran Angular.

De acuerdo con Ana Arenzana, gerente de Literatura Infantil y Juvenil de Ediciones SM, se recibieron 50 obras para el Premio El Barco de Vapor y 21 para el Gran Angular. Creemos que si bien recibimos menos trabajos, son de mayor calidad, tenemos trabajos de muy buena calidad, un gran testimonio de la evolución de la literatura infantil y juvenil en nuestro país, aseguró Ana durante la premiación.

“¿A dónde se va la gente cuando desaparece?” de Nuria Santiago fue la obra ganadora del premio de literatura infantil El Barco de Vapor. El Premio Gran Angular fue concedido a la obra “Al rescate de un año terrible”, escrita por Tamar Cohen.

El jurado del Premio El Barco de Vapor, conformado por Ana Arenzana, Francisco Hinojosa, Paola Morán, Ignacio Padilla y Eva Janovitz, consideró que la obra “¿A dónde se va la gente cuando desaparece?” destacaba por su emotivo, solidario y elegante tratamiento de un aspecto complejo de la realidad mexicana. En el caso del Premio Gran Angular el jurado, integrado por Alberto Chimal, Olga Correa, Roxanna Erdman, Jesus Heredia y Maia F. Miret, destacó que la obra de Tamar Cohen, “Al rescate de un año terrible”, cuyo tema central es la depresión, aborda con franqueza, lejos del melodrama y el sentimentalismo, las relaciones, dificultades y padecimientos de una adolescente.

Los premios convocados por La Fundación SM y Conaculta tienen como objetivo reconocer a los autores mexicanos que escriben Literatura Infantil y Juvenil. En América Latina son considerados los más importantes en su categoría.

Este fue el video con el que se llevó a cabo la convocatoria de los premios El Barco de Vapor y Gran Angular.

 

Estos son fragmentos de las obras ganadoras:

¿A dónde va la gente cuando desaparece? de Nuria Santiago Rodríguez

Ese día no hubo ninguna señal que pudiera indicarme cuanto cambiaría mi vida después de esa mañana, por eso no me levanté a darle un beso, ni un abrazo, ni siquiera le grité adiós, desde mi habitación, a mi papá. El día trascendió sin ninguna novedad, la escuela aburrida como siempre y la comida de ese día no me gustó mucho, esperaba que dieran las 5 para encontrarme con mi papá e ir juntos a comprar el pan para la cena, así que me senté afuera de mi casa a esperarlo, pero nada. Por más paciente que quería ser nada, mi papá no se veía a lo lejos, me quedé sentada un buen rato, hasta que ví a Horacio regresar hacia la casa, rápidamente me puse de pie anticipando el brinco que daría al ver a mi papá, pero no. Horacio el perro pidió sombra, me quedé afuera un poco más, hasta que mi mamá salió y, muy extrañada, me dijo que me metiera a la casa. A la mañana siguiente no había rastros de mi papá, desapareció, ¿raro, verdad? Pues si, mi papá subía al bosque y no regresó, desapareció ¿desapareció? ¿A dónde va la gente cuando desaparece? ¿Cómo puede algo desaparecer, dejar de estar?

 “Al rescate de un año terrible” de Tamar Cohen Abadi

Siento que todavía no me regresan a mi hija, suelta mamá con los ojos llenos de lágrimas, su comentario me da la peor hueva, últimamente anda muy melancólica y cada que estamos solas aprovecha para sacar el tema de mi enfermedad, prefiere no hablarlo enfrente de mis hermanos, porque no quiere preocuparlos, es una estupidez: Yoshi es un bebé y Rubén no tiene conciencia, ni masa cerebral. Lo dices como si una banda de extraterrestres me hubiera secuestrado, le digo para bajarle 5 rayitas a la intensidad del momento. Extraño a la Dana de antes, vuelve a insistir. Quiero vomitar, no te hagas la sufrida má. Me levanta el dedo índice. Me olvidaba que no se te puede decir nada, le digo con la mirada clavada en el plato, se que le revienta que no la vea a la cara. Mírame a los ojos Dana, la miro sin parpadear, como hace Rubén cuando la quiere provocar, ¡ay no seas grosera! Me dice con su voz de paréntesis. Mamá se encierra en su cuarto, me quedo haciendo figuras en el plato con el tenedor y la miel, la última es una hacha.

Fuente: Fundación SM

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